¿Cómo afecta el coronavirus a la economía y los mercados?

Sobre el autor

Sara Giménez Colmenero

Event manager

 23-03-2020

El coronavirus ya ha provocado la muerte de más de 14.000 personas en todo el mundo. Aunque la mayoría de los casos originalmente se concentraron en la ciudad china de Wuhan, el virus salió del país y se ha propagado por 178 países, incluido España. En concreto, el virus continúa exponencialmente con su expansión fuera de China, con focos importantes en Italia, Irán, España y Alemania. En España, la suma de los contagiados supera los 33.000.

El pasado 16 de febrero Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, advirtió de que el crecimiento de la economía mundial, estimado en un 3,3% para este año, podría verse recortado entre un 0,1% y 0,2% por el coronavirus. Las gestoras Lazard AMJupiter AMUBS AMEdmond de Rothschild AMPictet AMTwentyFour AMBanque SYZODDO BHF AMFidelityJanus HendersonAllianceBernstein y La Financière de l´Echiquier, nos muestran sus perspectivas ante esta situación.

Coronavirus mercado chino

James Donald, responsable de mercados emergentes de Lazard AM

COVID-19 ya pesaba sobre las perspectivas de la demanda de petróleo y el crecimiento global. La decisión de aumentar la producción de petróleo ha aumentado la presión sobre el precio del petróleo, la renta variable y las estimaciones de crecimiento mundial. Si bien el pasado jueves 19 de marzo vimos un repunte en el precio del petróleo tras un estímulo adicional del banco central después de la caída de los precios a su nivel más bajo de 20 años, una caída continuada del precio del petróleo podría ser más desafiante para los exportadores de petróleo, incluidos Rusia, Colombia, México, Brasil. Si bien, los bajos precios del petróleo podrían ser más beneficiosos para los importadores de petróleo de mercados emergentes, como India, Indonesia, Filipinas, Corea del Sur, Turquía y Europa Central y del Este, los flujos de capital para cubrir los déficits de cuenta corriente serán cruciales.

La semana pasada ha empeorado considerablemente la brecha de crecimiento/valor y, cuando la situación cambie un poco, podríamos ver un cambio importante en el liderazgo del mercado. Los mercados emergentes dependen del crecimiento y se esperaba este año que la prima de crecimiento económico comience a volver a favorecer a los mercados emergentes frente a los países desarrollados. Se retrasará hasta la segunda mitad de 2020 o potencialmente 2021.

Hemos buscado oportunidades en empresas de alta calidad, particularmente en Indiaaumentando la exposición de nuestras posiciones en servicios de tecnología de la información, agroquímica, energía y servicios de comunicación. También hemos recortado ligeramente las posiciones que han tenido un rendimiento superior en el sector gaming e industrial de China, así como en la industria coreana de semiconductores.

Equipo de Jupiter AM

El impacto del virus ha avanzado rápidamente y ahora se espera que cause una crisis global, pero la cuestión clave en esta recesión no es si las ganancias de las empresas caerán, sino si necesitarán nuevo capital. Además, los expertos señalan que la desaceleración ya está en las áreas más cíclicas del mercado, algo que contrasta con la recesión de 2008/9 que pilló por sorpresa al mercado.

El segundo punto clave es cómo tratarán los gobiernos de mitigar el impacto de una crisis, ya que, en las más recientes, la respuesta ha sido recortar los tipos de interés para ayudar a las empresas y a las personas a pagar sus deudas y estimular la demanda, como ya hizo ayer el Banco de Inglaterra y que le deja con muy poco espacio para recortar aún más. Así, los gobiernos tendrían que abordar el impacto del coronavirus a través de la expansión fiscal, algo totalmente diferente de todo lo visto en el pasado reciente, aunque no esta claro cual sería el impacto.

El virus en sí será transitorio: alcanzará un pico y luego disminuirá, aunque es imposible predecir cuándo. Pero el efecto secundario de una combinación de diferentes respuestas políticas venidas de diferentes países ha producido un impacto económico global que no se ha visto desde la crisis del petróleo de la década de 1970. Esto se debe a que abarca simultáneamente tanto la dislocación para el suministro de bienes y servicios como una fuerte reducción en la actividad del consumidor, lo que obviamente ha tenido mayor impacto en los sectores de viajes, eventos y ocio.

Hace apenas un mes, las posibilidades de una recesión global parecían mínimas pero, cuanto más persiste el virus y el parón que lo acompaña, más perjudicial es el efecto y mayor es la posibilidad de una volatilidad económica prolongada.

Equipo de UBS AM Iberia

Esperamos nuevos recortes en los tipos de interés y una expansión de los balances de los bancos centrales en las principales economías, incluidas Estados Unidos, Reino Unido, la Zona Euro y Japón, en los próximos días, en respuesta a la crisis del crecimiento del coronavirus y a los riesgos de contagio por la caída del precio del petróleo. Pero la eficacia de la política monetaria se ve reducida, al menos a corto plazo, por el impacto del coronavirus en el crecimiento económico.

Por lo tanto, en nuestra opinión, debería ser el gasto fiscal de las principales economías la clave para revitalizar las expectativas de crecimiento y mejorar la confianza de los inversores. Y si los responsables políticos son capaces de evitar el contagio y la recesión, hay margen para un rebote muy fuerte del crecimiento económico y de los activos de riesgo, dados los beneficios de una política monetaria flexible y el bajo precio del petróleo.

En cuanto a la renta variable estamos aprovechando esta situación excepcional para aumentar la exposición a valores que han caído por debajo de nuestras estimaciones de valor a largo plazo, siendo conscientes al mismo tiempo del riesgo de una mayor dislocación. Nuestra experiencia ha demostrado que esos momentos presentan excelentes oportunidades potenciales para aprovechar las sobrerreacciones de los mercados

Jacques-Aurélien Marcireau, co-director de renta variable en Edmond de Rothschild AM

La respuesta económica mundial al virus debe ser tan seria como la reacción sanitaria. Algunos gigantes de Internet harían bien en seguir el ejemplo de Alibaba.

China puede ser el epicentro del virus, pero el número de países afectados aumenta cada día. Ciudades, e incluso regiones, están siendo puestas en cuarentena en un intento de limitar la propagación de la enfermedad. La consiguiente desaceleración, y a veces parálisis, en un período de tiempo relativamente corto puede someter a las empresas a una grave presión. El sector de los servicios, por ejemplo, puede que no recupere necesariamente los ingresos perdidos cuando la crisis haya terminado. Y es muy poco probable que la gente en Italia y China vuelva por ejemplo a los restaurantes una vez que termine el período de cuarentena. Las finanzas de los fabricantes más vulnerables podrían verse afectadas por las necesidades de capital humano. El envío de componentes desde China se ha interrumpido, dejando a las empresas incapaces de entregar mercancías a los consumidores; sin embargo, tendrán que seguir pagando los salarios y reembolsando los préstamos. Al igual que la mariposa que agita sus alas y que puede desencadenar un huracán en cualquier otra parte del mundo, parte del valor añadido de las empresas europeas depende de los proveedores y clientes chinos en las zonas donde la actividad se ha ralentizado considerablemente.

Evitar el efecto bola de nieve

Con este escenario, la reacción de Alibaba nos parece ejemplar. El gigante del comercio electrónico de China ha introducido una serie de medidas para las pequeñas y medianas empresas, entre las que se incluyen la eliminación de comisiones sobre las ventas durante 2 meses, la exención de los gastos de almacenamiento y las líneas de crédito sin intereses, todo ello para los comerciantes de las regiones afectadas con un historial de transacciones consolidado. Alibaba también ha introducido el acceso gratuito a programas informáticos esenciales de gestión del trabajo a distancia. La respuesta combina la solidaridad con la eficiencia económica -el apoyo a los comerciantes de Alibaba refuerza su ecosistema- y podría inspirar a las empresas en occidente a seguir su ejemplo. Estas medidas podrían contribuir a fomentar la confianza entre los agentes económicos y evitar cualquier efecto de “bola de nieve”. Después de todo, las empresas que vayan mal pueden arrastras a los proveedores y a los clientes con ellos.

Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM

Por ahora, nuestro escenario básico es que el brote de virus reduzca alrededor del 0,3% el crecimiento del PIB de China este año, hasta 5,6% y en el mundo alrededor de 0,15%, hasta 2,6%-2,5%.

Sin embargo, la situación puede volverse mucho más grave si el coronavirus se convierte en pandemia. Una leve, como la gripe de Hong Kong de 1968-9 recortaría el crecimiento mundial en 0,7%, mientras que una grave, como la española medio siglo antes, hasta 4,8%. Japón puede verse más afectado que China -no creemos que se haya reconocido todavía plenamente el riesgo de interrupción de la cadena de suministro- y Europa y Reino Unido pueden sufrir.

Ahora bien, la situación era relativamente saludable antes de que el virus golpeara. Además es alentador que los bancos centrales y gobiernos de todo el mundo estén interviniendo para tratar de limitar el daño económico.  China se encuentra en una posición particularmente fuerte gracias al gran papel del Estado en su economía, habiendo ordenado a los grandes bancos que apoyen a las pequeñas y medianas empresas de las regiones afectadas con extensión o subvención de préstamos. El flujo total de liquidez en China está actualmente en torno a 18,9%del PIB, muy por debajo del promedio a largo plazo de 31,1%, así que cuenta con mucho espacio para más estímulos. EEUU también puede proporcionar más inyecciones de liquidez. Si la situación lo exige puede haber hasta 1,5% de recortes de tipos de la Reserva Federal este año. Sin embargo Japón y Europa tienen la política monetaria más limitada. Sus economías luchan por crecer y, con el tipo del BCE en cero y el del Banco de Japón en menos 0,1%, menor potencia de fuego.

Infra ponderamos renta variable y sobre ponderamos liquidez

El caso es que el brote de coronavirus se produjo con la renta variable en altas valoraciones e índices en máximos de todos los tiempos. Así que la liquidación ha reducido la exuberancia y el índice mundial MSCI All-Country se ha llegado a poner en precio/valor contable de 2,2, en línea con el promedio de 20 años y la experiencia nos dice que cuando los mercados sucumben a una venta indiscriminada prolongada surgen atractivas oportunidades. A ello se añade que las acciones tienden a hacerlo bien de marzo a mayo.

En este clima incierto, hemos tomado posiciones más defensivas las últimas semanas, llevando renta variable a infra ponderar y aumentando liquidez a sobre ponderar.  Estamos neutrales en la Euro Zona e infra ponderamos Japón. Además hemos recortado valores industriales a infra ponderar, reducido sobre ponderación en finanzas y aumentado peso en salud. También sobre ponderamos bonos del Tesoro de EE.UU y oro, pero infra ponderamos crédito de EEUU y europeo.

Positivos en Reino Unido y emergentes

Además seguimos positivos en Reino Unido. Los preparativos de sus empresas ante el Brexit pueden ayudar a soportar las interrupciones de la cadena de suministro.

También seguimos sobre ponderando mercados emergentes y China. Sus responsables de políticas han liderado la respuesta al virus, más rápido que en mercados desarrollados. El gobierno chino ha sido más agresivo en las medidas de contención y es probable que sea más agresivo y exitoso en el apoyo a su economía mediante estímulos fiscales y monetarios, así como directamente a su sector bancario. Esto puede explicar la resistencia del índice MSCI China desde comienzo del año.

Salud, oro y bonos de EEUU

Dado el impacto de las interrupciones de la cadena de suministro los valores industriales parecen particularmente vulnerables. Sin embargo las acciones relacionadas con salud parecen beneficiarse. El problema más inmediato es la demanda de recursos médicos y farmacéuticos en un sector donde los beneficios aumentan a un ritmo estable y las valoraciones están por debajo de lo habitual, lo que mitiga riesgos relacionados con las elecciones presidenciales de EEUU, donde Sanders es partidario de la medicina socializada.

Por su parte oro y bonos de EEUU pueden parecer caros, pero proporcionan protección y sobre ponderamos ambos. El oro ha alcanzado máximo de siete años, si bien su demanda debe aumentar a medida que los casos de coronavirus aumentan fuera de China. De hecho ha registrado entradas netas de 3.000 millones de dólares en febrero. Además, aunque la rentabilidad a vencimiento de la deuda a 30 años EEUU haya llegado a mínimos históricos, por debajo de 2% por primera vez en la historia, la Reserva Federal tiene margen de maniobra. Teniendo en cuenta los ciclos de flexibilización monetaria desde 1970, en el improbable caso de un rápido deterioro de las condiciones económicas, puede reducir los tipos 1,5% este año y comprar más tres billones de dólares en activos.

El crédito parece especialmente arriesgado

Sin embargo el crédito parece especialmente arriesgado. Con la calidad crediticia media deteriorándose los diferenciales de rentabilidad a vencimiento en grado de inversión y alta rentabilidad no compensan el posible deterioro de beneficios o aumento de tasas de impago. Los bonos triple B, grado de inversión más bajo, ya supusieron más de la mitad de la deuda empresarial emitida desde 2018 y una futura recesión puede llevar a unas tasas de impago mayores que en crisis de crédito anteriores.

Posible impacto del coronavirus en el PIB por regiones, Pictet AM, Mar2020.

Mark Holman CEO de TwentyFour AM boutique de (Vontobel AM)

Una vez que el virus ya no está contenido en China, creemos que las posibilidades de una recuperación en forma de V de la actividad económica mundial son ahora muy bajas. La rápida propagación a Italia y Corea del Sur ha cambiado las cosas, y es difícil imaginar que esto no ocurra en otros países en poco tiempo, una vez que las pruebas convencionales a los pacientes se adopten a nivel mundial.

Los inversores en renta fija han tratado de anticiparse al flujo de noticias que probablemente presenciaremos en las próximas semanas y reflejarlo en los precios de los bonos, pero dada la incertidumbre es muy difícil determinar exactamente el precio actual.

Los mercados de tipos libres de riesgo se han movido agresivamente para reducir la rentabilidad, comportándose exactamente como sus tenedores esperarían que lo hicieran en ese entorno. Esto debería servir para recordar por qué los inversores suelen tener activos como Bunds, Gilts o bonos del Tesoro de EE.UU.; no es por el rendimiento, es por la protección, y en la parte superior de la lista casi siempre se encuentran los treasuries americanos. La parte corta de la curva también se ha derrumbado, con la rentabilidad del bono a dos años cayendo hasta 0,75%, incluso a pesar de que la tasa los Fondos Federales se encuentra actualmente en el 1,50% al 1,75%, lo que implica claramente que el mercado de renta fija espera recortes de tipos de forma inminente. Los mercados de futuros en los tipos nos permiten juzgar con bastante precisión lo que los inversores están valorando con respecto a la actividad del banco central, y actualmente se indican tres recortes de 25 puntos básicos por parte de la Reserva Federal para finales de julio. Sin embargo, algunas empresas están pidiendo una acción más agresiva. Goldman Sachs espera recortes de 100 puntos básicos por parte de la Reserva Federal en total y un inminente recorte de 50 puntos básicos este mes.

Naturalmente, ni siquiera un intento coordinado de los principales bancos centrales mundiales puede curar un virus, pero puede inyectar confianza en el sistema cuando más lo necesita. Desde una perspectiva técnica, también estamos asistiendo a un agresivo endurecimiento de las condiciones financieras impulsado por el mercado, que si se dejara demasiado tiempo tendría un impacto perjudicial en las economías mundiales, algo que los bancos centrales normalmente tratarían de mitigar. Por lo tanto, hay buenas razones para que los bancos centrales actúen.

En el otro extremo del espectro de riesgo de la renta fija, los mercados de crédito habían resistido bastante bien hasta la última semana de febrero. A lo largo de la semana pasada vimos cantidades récord de venta de ETF, pero todo esto fue relativamente ordenado y los bancos de inversión de comercio estaban haciendo frente a los fuertes flujos.  Para el viernes, las partes de beta más altas del crédito estaban volviendo a los niveles vistos en octubre y noviembre pasados.

Con la rápida propagación del virus en Italia, no es sorprendente que las emisiones italianas se encuentren entre las más afectadas, especialmente en los sectores de la banca y los seguros, donde algunas emisiones recientes se han negociado hasta 10 puntos de efectivo más bajos que sus precios de emisión, por lo que definitivamente se trata de una importante corrección. El High Yield de EE.UU. se movió más que el europeo impulsado en particular por fuertes movimientos negativos tanto en el sector de la energía como en las compañías con rating CCC, que actualmente rinden un 12% y un 11%, respectivamente.

La gran pregunta para nosotros ahora es cuánto tiempo puede durar el impacto del virus, y cómo será el shock entre oferta y  demanda como consecuencia de los diversos esfuerzos para detener su propagación. Es probable que los titulares del virus empeoren, especialmente en nuevos territorios como EE.UU. Por consiguiente, creemos que los mercados de tipos libres de riesgo seguirán estando bien apoyados durante este período, especialmente porque los bancos centrales parecen dispuestos a actuar. Es probable que los mercados de crédito sigan siendo volátiles, pero se ha descontado muy rápidamente un gran número de malas noticias.

En este momento nuestra opinión es que el impacto del Covid-19 en las economías es probablemente profundo, pero también transitorio, con una recuperación que tiene forma de U y que se producirá en algún momento del segundo trimestre. Debemos ser cautelosos con las acciones improvisadas de las autoridades, tanto en forma de estímulos monetarios como fiscales específicos.

Definir cuál va a ser el momento en el que se toque los mínimos será virtualmente imposible para los inversores de renta fija (y otros), por lo que preferiríamos añadir pequeñas cantidades de riesgo de forma gradual en los días de debilidad, manteniendo al mismo tiempo un equilibrio saludable de tipos libres de riesgo para ayudar a compensar la volatilidad.

Luc Filip, Head of Private Banking Investments SYZ

Como hemos sugerido hace unas semanas, la implicación económica del coronavirus fue ignorada por los mercados demasiado complacientes. La alta dependencia de muchos negocios de productos de fabricación china iba innegablemente a impactar en su propia capacidad de suministro en un momento dado, ilustrado ya hace una semana por la advertencia de beneficios de Apple. Además, la mayoría de las empresas hoy en día dependen de la demanda china para alimentar el crecimiento, por lo que un choque en la demanda de China se sentiría necesariamente en todo el mundo.

La caída registrada desde el principio de la semana pasada refleja el despertar del mercado en estos importantes vientos en contra. Sin embargo, pensamos que esta es sólo una caída de primera etapa que podría sugerir una mayor por venir. Nos cuesta creer que la situación mejore rápidamente, especialmente con la amenaza de que las cuarentenas lleguen a Europa y a los Estados Unidos. Por lo tanto, recomendamos evitar aumentar la exposición a las acciones en este momento.

Con China representando alrededor del 40% del crecimiento del PIB mundial, se hace más difícil encontrar empresas que no dependan del gigante asiático. Para los inversores que deseen reducir la correlación de su cartera con China, sugerimos salir de los sectores industriales (especialmente los relacionados con la automoción), los semiconductores, las compañías petroleras y colocar parte de los beneficios en Sanidad, Tecnología (excluyendo los semiconductores) y Productos Básicos.

Laurent Denize, Global co-CIO and Global Head of Fixed Income ODDO BHF AM

El optimismo de principios de año para los mercados asiáticos se ha difuminado a la sombra de la epidemia de coronavirus. 

A medio plazo, siempre y cuando la epidemia se contenga en las próximas semanas, los mercados de renta variable probablemente volverán a subir. Esto se debe en parte a que el crecimiento mundial debería beneficiarse del efecto retardado de la bajada de los rendimientos de la renta fija y una mejora del sector industrial mundial gracias a una importante restitución de las existencias.

Tampoco hemos de olvidar que la incertidumbre, importante factor de aversión al riesgo de los inversores, retrocedió considerablemente con la tregua en la guerra comercial y la adopción de un Brexit ordenado. Además, confiamos en que continúen los estímulos presupuestarios / de crédito en los países desarrollados, principalmente en Europa, puede que, con un cambio de opinión del Gobierno alemán, presionado por los recientes acontecimientos externos. 

China también debería aportar su granito de arena. Su porcentaje del gasto sanitario sigue siendo muy inferior al de los países desarrollados, lo que llevará al Gobierno a aumentar el gasto social y a seguir añadiendo liquidez para respaldar su economía.

El mercado chino, aunque ha evolucionado, ya tiene experiencias anteriores como fue el SARS de 2003. No es grave, salvo porque la economía china representa actualmente casi el 20% del PIB mundial y el 40% del crecimiento, frente al 20% en 2003.

Las cadenas de producción también están mucho más interconectadas, en un mundo que sigue estando muy globalizado a pesar de los intentos de Donald Trump de limitar los intercambios comerciales. 

En resumen, el coste en puntos básicos de crecimiento mundial podría ser mucho mayor de lo esperado y podría reavivar los temores de deflación o incluso de recesión de finales de 2018, sobre todo porque los bancos centrales tienen menos margen de maniobra y las valoraciones no dejan demasiadas alternativas. Entonces, ¿todo es negativo?

Nuestra previsión es que en los próximos 6 meses el crecimiento mundial se estabilice tras el brote de coronavirus que solo causará disrupciones temporales en la economía mundial. 

Concretamente en Europa se observan pequeños brotes verdes en el sector industrial gracias a la demanda interna en constante crecimiento y a políticas monetarias flexibles que se prolongarán al menos hasta 2021. 

Por su parte en EE.UU. continúan las buenas previsiones de su economía a pesar de algunos inconvenientes derivados del posible efecto contagio de las debilidades del sector manufacturero al sector servicios. La Fed realizó un ajuste de mitad de ciclo antes de entrar en modo pausa y existe cierta incertidumbre acerca de un posible aumento del proteccionismo y la regulación fiscal.

En resumen, de momento no hay motivos para que cunda el pánico. Pero, seamos realistas, el mercado prevé un fortalecimiento de los resultados corporativos, un aumento de la inversión en bienes de equipo y una mayor disposición de los inversores a asumir riesgos. Este no es realmente el escenario previsto. Como mínimo, hay que protegerse contra un riesgo de una pandemia más prolongada que afecte a la economía durante un periodo más largo que los meses previstos.

Incluso después de algunas sesiones más inestables, la tensión no llevó los precios de las opciones a niveles excesivos. Ni mucho menos.Es hora de ser prudentes, aún falta mucho para que termine el año y la asimetría de los perfiles de riesgo y remuneración no favorece asumir muchos riesgos. Para los inversores a largo plazo, las primas de riesgo siguen favoreciendo las acciones. Por tanto, podría ser conveniente empezar a pasar de la renta fija a la renta variable durante el periodo de tensión actual. Pero incluso ahí no debemos precipitarnos…

Paras Anand, Responsable de gestión de activos para Asia-Pacífico

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¿Por qué los mercados esperaron tanto para ceder a la presión vendedora tras el brote del coronavirus? Podemos encontrar algunas pistas en el posicionamiento que mantenían los inversores antes de los brotes anteriores.

La oleada de ventas en los mercados ha sido sorprendente, no por la magnitud de la caída, sino porque hacía tiempo que tenía que haberse producido. Se puede afirmar que los esfuerzos para contener el contagio del covid-19 han sido más contundentes y perturbadores que en episodios anteriores (SARS en 2003 y gripe porcina H1N1 en 2009).

Esta vez, el impacto ha sido especialmente acusado a la vista del mayor peso que ha adquirido China en las cadenas de suministro internacionales y en el conjunto de la economía mundial a lo largo de la última década. En este contexto, la pregunta interesante no es por qué los mercados cayeron de repente, sino por qué, a tenor del claro impacto sobre la producción económica y los beneficios empresariales, se mostraban tan confiados en los días previos a las caídas que han tenido lugar a partir del lunes pasado.
 
Parece que los inversores estaban más centrados en otros dos factores:

En primer lugar, parece claro que muchos creen que la lección aprendida de las emergencias sanitarias anteriores es que los mercados terminarán en cotas superiores después de un periodo de volatilidad inicial. Aunque eso es lo que ocurrió con el SARS y el N1H1, una diferencia clave es que esos brotes se desencadenaron poco después de un mercado bajista importante en las bolsas (es decir, tras la explosión de la burbuja puntocom y después de la crisis financiera mundial). Por el contrario, hoy nos mantenemos en (o podría decirse que nos acercamos al final de) uno de los mercados alcistas más largos de la historia.

El segundo factor es que el deterioro de las perspectivas de beneficios de las empresas ha convertido a los inversores en “optimistas contracorriente”. La idea esperanzadora aquí es que los gobiernos y los bancos centrales seguirán inyectando liquidez, primero para mitigar las repercusiones económicas, pero también, y de forma específica, para sostener los precios de los activos a corto plazo. De nuevo, se trata de un guion que las autoridades monetarias de todo el mundo han aplicado con éxito durante los últimos años: cuando se sopesa escoger entre una demanda económica titubeante o la inyección de liquidez, se opta por lo segundo.
 
Sin embargo, el uso repetitivo de este guión hace que, en muchas partes del mercado, las valoraciones ya se sitúen por encima de los fundamentales de base. Durante los últimos meses, he señalado que cabía esperar un retroceso de los mercados. Aunque pensamos que eso podría generar una oportunidad de compra, especialmente en Asia y los mercados emergentes, los inversores también harían bien en ser conscientes de que la debilidad reciente podría durar, sobre todo si ese guion tan manido ha dejado de funcionar.

John Lloyd, Corresponsable de análisis de deuda corporativa mundial de Janus Henderson

Acerca del impacto del Coronavirus en los mercados, las expectativas sobre qué sectores evolucionarán mejor y la importancia de la gestión activa en un escenario como este John Loyd declaró lo siguiente:

En mi opinión, llegados a este punto las perspectivas dependerán de la propagación del coronavirus, de la velocidad de la misma y de lo que ello conllevará en última instancia para el crecimiento mundial. Considero que los inversores tienen que ser conscientes de la manera en que las carteras están posicionadas actualmente. Si el problema del virus sigue agravándose y el crecimiento mundial se ralentiza, creo que los sectores más defensivos, como los de salud y suministros públicos, registrarán una mejor evolución. También opino que las empresas y los sectores que no estén tan expuestos a las perspectivas de crecimiento mundial y al comercio, incluido el comercio mundial, registrarán un mejor desempeño en esta coyuntura.

El contexto actual resulta propicio para recordar a los inversores que se pueden beneficiar de una gestión activa. Con esta estrategia, conocemos los riesgos de las carteras, podemos posicionarlas para lidiar con este tipo de acontecimientos y, además, contamos con una serie de coberturas que buscan brindar protección ante episodios de caídas y ofrecer un cierto grado de preservación de capital.
 

Equipo de gestión de AllianceBernstein

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El índice S&P 500 se desplomó antes de ayer un 3,4%, debido a la venta masiva en los mercados mundiales de renta variable, tras las noticias de una aceleración de los nuevos casos de coronavirus COVID-19 en países anteriormente menos afectados como Irán, Italia y Corea del Sur. Esta fuerte caída ha borrado las ganancias que llevaba durante el año.

En consecuencia, los inversores están apostando por refugiarse en activos seguros. De hecho, el rendimiento del Tesoro estadounidense a 10 años se redujo a un mínimo de varios años de 1.4% y el oro aumentó niveles máximos en varios años de 1,655 dólares por onza.

¿Qué deben hacer ahora los inversores?

Si bien las ganancias de las empresas en el primer trimestre de 2020 se verán negativamente afectadas por la crisis, especialmente en industrias como el ocio y las aerolíneas, los informes de ganancias recientes para el cuarto trimestre de 2019 han sido ampliamente tranquilizadores, y las bajas tasas de interés continúan respaldando las valoraciones de capital.

Nuestros gestores están evaluando las tenencias individuales y el posicionamiento de la cartera en busca de vulnerabilidad a problemas relacionados con el coronavirus. Al mismo tiempo, nuestros equipos de inversión buscará oportunidades creadas por la volatilidad actual. Recomendamos que los clientes retengan la exposición a las acciones mientras mantienen carteras equilibradas entre las diferentes clases de activos.

Equipo de La Financière de l´Echiquier

Desde el lunes 24 de febrero, los principales índices de renta variable han caído entre el 3% al 4%. Al mismo tiempo, el oro ha alcanzado niveles sin precedentes desde 2013 y los activos de renta fija de países considerados «seguros», como Estados Unidos y Alemania, eran muy demandados. Como resultado, los tipos Alemania a 10 años se encuentran nuevamente cerca del nivel de -0.50%, no muy lejos de sus niveles récord cercanos al – 0.70% registrados a fines del verano pasado.

  • ¿Cuál fue el principal detonante?

Las medidas de cuarentena en algunas ciudades y los cierres de instituciones en Italia durante el fin de semana para frenar la propagación del coronavirus Covid-19 son los principales factores detonantes de esta repentina aversión al riesgo. Hasta ahora, tales medidas afectaban casi exclusivamente a los países asiáticos. A partir de ahora, Europa parece estar a punto de sguir su ejemplo. ¿Quién sabe si Estados Unidos no serán pronto uno de los siguientes? ¿Qué consecuencias económicas tendría el aislamiento de las capitales occidentales? Parece que estas son las principales preocupaciones que están moviendo al mercado.

  • ¿Se está deteriorando la situación macroeconómica general?

Sin duda. En China, el consumo y la producción han bajado drásticamente. En Estados Unidos, la encuesta de actividad económica en el sector servicios (incluidos el transporte y el turismo) se ha desplomado por debajo del nivel 50, es decir, en zona de contracción. En Zona Euro, la desaceleración es menos clara por el momento, pero parece difícil de evitar.

  • ¿Intervendrán los bancos centrales?

Es muy probable. Los bancos centrales supervisan de cerca cualquier riesgo de desaceleración de la actividad económica pero hasta ahora, no se han anunciado medidas. Las reuniones de la Fed y del BCE tendrán lugar a mediado de marzo. Mientras tanto, se podrían sugerir medidas a mitad de camino en los discursos de los banqueros centrales, pero pueden faltar al menos tres semanas o más para que se tomen medidas formalmente.

  • ¿Qué sectores fueron los más impactados?

Los sectores de bienes de lujo, transporte y turismo son los más afectados. Los sectores cíclicos o aquellos que importan productos chinos (especialmente productos electrónicos) también fueron impactados.

  • ¿Qué hacer en este entorno?

La corrección del mercado se produce en el contexto de una fuerte recuperación durante varios meses por lo tanto, los mercados eran particularmente vulnerables. Si la propagación del virus se vuelve incontrolable, el daño económico podría ser grave, por lo tanto, tiene sentido que los mercados corrijan.

En nuestra opinión, la corrección podría, continuar, pero creemos que todo dependerá de dos factores: la propagación del virus y las medidas asociadas, por un lado, y la respuesta de las instituciones, por otro.

Si bien el primer factor es imposible de predecir, el segundo es todavía más complicado de predecir. Los bancos centrales harán todo lo posible para facilitar las condiciones financieras de los estados, las empresas y los consumidores en dificultades. Los propios Estados, con el apoyo de los bancos centrales, pueden tomar medidas excepcionales para apoyar la economía, por ejemplo, aplazamientos o créditos del impuesto de sociedades (introducido en China, mencionado en Italia). Esto apoyará al mercado y a la economía después de una primera ola de tensión.

Pero es cierto que, a corto plazo, los mercados podrían seguir siendo volátiles. Nuestros Gestores intentan aprovechar la situación comprando valores de calidad cuyos precios han bajado drásticamente, invirtiendo parte de sus recursos en efectivo para otros, o ajustando la exposición a renta variable en algunos fondos. Por lo tanto, consideramos aconsejable hacer frente a la volatilidad a corto plazo en un intento de aprovechar las medidas a medio plazo que creemos que tomarán las instituciones financieras en los principales estados occidentales y en China. El lema es: Paciencia y Movilidad.

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